Y vuelvo pequeñito de alas cortas, con trinar de amanecer, sonrío a veces solo, con hábitos de burdel.
¡Viste esos ojos!
No quería levantarme y vestirme de tristeza, no quería mostrar la desnudez de mi leproso andar. Al frente mío la voz de quien me hablaba, con tono compasivo, queriendo comprender. Consejos amigos, ánimos por doquier, eran el espejo que delataban mi vasta necesidad. Así descubierto volvía a mi encierro, no podía exponer tan violentamente mi gran necedad. Porque no se detenía el tiempo mientras yo trataba de encontrar, la manera correcta de enfrentar, la tan simple pregunta ¿cómo estas? Sin voltear mis ojos, y pudiendo contener, el temblor de mi párpado izquierdo, que hacía mi cabeza bajar. Días leprosos, moscas en celo, lágrimas contenidas, Ne me quitte pas..
Y Despierto primaverando brillo en mis ojos, con mirada de gavilán, A veces solo sonrío, sin ánimos de pensar.
¡¡Miran hacia dentro!!
No lograba encerrarme siempre, de haberlo hecho no habría podido regresar. Estallaba mi silencio y me hacia buscar, a quien confesarle que cada nuevo día había menos de mí, que me acercaba inevitable a mi silencio final. Me sacudía con fuerza, e ilusoriamente sentía haber dejado tanto malestar, Solo eran intenciones, aun faltaba mucho para poderme liberar. Tiempo quemante, avecitas llorando, cordelitos tiernos, Ne me quitte pas…
Y Levanto risueño mi cabeza al pensar, que cada día veo mas lejos esos domingos en soledad, aveces solo sonrío, sonrío al despertar…



