Hacia Dentro

No debiera escribir domingos por la noche, no debiera despertar, acostumbraba decirme con los ojos hacia dentro, hace años atrás. Me hablaba el deseo de olvidar, la sensación de ocaso, producida en aquello días por el insomne palpitar. Domingos de muerte, flores caídas, árboles en fuego, Ne me quitte pas…

Y vuelvo pequeñito de alas cortas, con trinar de amanecer, sonrío a veces solo, con hábitos de burdel.

¡Viste esos ojos!

No quería levantarme y vestirme de tristeza, no quería mostrar la desnudez de mi leproso andar. Al frente mío la voz de quien me hablaba, con tono compasivo, queriendo comprender. Consejos amigos, ánimos por doquier, eran el espejo que delataban mi vasta necesidad. Así descubierto volvía a mi encierro, no podía exponer tan violentamente mi gran necedad. Porque no se detenía el tiempo mientras yo trataba de encontrar, la manera correcta de enfrentar, la tan simple pregunta ¿cómo estas? Sin voltear mis ojos, y pudiendo contener, el temblor de mi párpado izquierdo, que hacía mi cabeza bajar. Días leprosos, moscas en celo, lágrimas contenidas, Ne me quitte pas..

Y Despierto primaverando brillo en mis ojos, con mirada de gavilán, A veces solo sonrío, sin ánimos de pensar.

¡¡Miran hacia dentro!!

No lograba encerrarme siempre, de haberlo hecho no habría podido regresar. Estallaba mi silencio y me hacia buscar, a quien confesarle que cada nuevo día había menos de mí, que me acercaba inevitable a mi silencio final. Me sacudía con fuerza, e ilusoriamente sentía haber dejado tanto malestar, Solo eran intenciones, aun faltaba mucho para poderme liberar. Tiempo quemante, avecitas llorando, cordelitos tiernos, Ne me quitte pas…

Y Levanto risueño mi cabeza al pensar, que cada día veo mas lejos esos domingos en soledad, aveces solo sonrío, sonrío al despertar…

By Patriciologico

Memoria Colectiva

Leyó el diario vespertino, que tragedia, se tomo la cabeza no lo podía creer. A ella no le importaban los sucesos políticos, no le gustaba el fútbol y no estaba para lamentar un accidente de esos que informan a diario.
En la mañana se levanto tomo los periódicos matutinos, ¡que asco! solo farándula, esperó… pensó que esta vez, la nueva tarde no lo olvidaría. Pero las tardes lo olvidaron, los diarios, la gente, la ciudad.
Subió llorando a su dormitorio, entendió porque tantos se han ido de aquí. Siguió pensando, saco un cinta regrabada y escucho a Claudio, virtuoso como siempre interpretando a Chopin.

Originalmente escrito para Santiago en cien palabras, junto con otros que ire publicando. Nunca recorde el plazo de entrega a tiempo.

By Patriciologico

Hubo Un Día Feliz

No lo pensó dos veces; su cuerpo alcohólico, su mente drogadicta, sus pies tambaleantes, los únicos sustentos. Se acerco al poste y comenzó a escalar. Pensaba que de lo alto lo verían sus padres, sus hermanos, pensó que la sociedad entera lo vería. Pensó en gritar lo despojado que estaba, creyó que al fin no estaría solo, que alguien lo llamaría por su nombre, él bajaría llorando y se abrazaría de quien tanto lo amaba.

De lejos, sólo era distinguible un tumulto, un cardumen de escualos feroces y hambrientos, justificados en su amor al prójimo, en lo generosos que siempre habían sido. Ellos tenían el derecho de estar ahí, de enjuiciar y pregonar cuanto lo ayudaron.

El muchacho comenzó a sentir miedo, abajo nadie lo amaba. Su fuerza declinaba, empezó a resbalar, abajo todos gritaban ¡No saltes! !Que alguien lo ayude! Ahora todos lo querían. Antes de caer toco los cables y electrocutado cayó al suelo, agonizante, con las costillas quebradas fue conducido al centro asistencial, ahí murió sin ser identificado, sin ser querido, sin ser educado.
Fue, en sus pocos años de estudio, de esos alumnos que se escapan a las miradas, a los consejos, a las reformas y al sincero cariño de su maestro. Carecía de familia, el Estado se encargaría de educarlo.
Sócrates confió en su Estado, ante los apasionados argumentos de Critón, para que escapara de la muerte y educase a sus hijos, respondió: “Confío en Atenas, ella se encargará de su Educación”.

By Patriciologico

Tiempos de Papel

Al llegar la noche, me paseaba incesante por un pasillo que no medía mas de dos metros, cigarro en mano esperaba una y otra vez el incesante hervor del agua, para el café que luego dejaría enfriar. Hablaba en voz en baja, se llenaban de lagrimas mis ojos, los versos y las ideas venían a mí, haciéndome creer que un día sería escritor. Tiempos de papel, tomaba mi libreta y esparcía en ella aquellos versos que aun conservo en un cajón. Se quedaran ahí, por kilo no creo me den demasiado.

Hace no más de cinco años compre mi primer computador, el cambio fue violento, no resistía ver sobre mi escritorio aquel aparato invasor, pensé en hacerle una cubierta de madera, luego cambie el diseño en pantalla, pero nada daba resultado era demasiado frió para mí ¿La solución? Dos escritorios, uno para la maquina y al otro costado uno mas grande para mi querida libreta y jarros de café. Pero pasan los años, ya son casi cinco y mi libreta descansa en el escritorio pequeño junto a miles de papeles “por leer y clasificar” Es que ahora leo en el PC, y guardo mis archivos en él. Mi transición aunque lenta, ha sido violenta, anoche miraba mis libros (también mi libreta) les sacudí el polvo y pensé como he podido dejarlos tan abandonados. Ahora mi tiempo esta aquí, escribo en mi PC, trabajo y estudio en él, y cada vez que desaparezco de mis círculos sociales, aquí he estado, aprendiendo y probando algo nuevo. Me paso hace unas semanas, llegaron a mi casa cd’s de Ubuntu (Linux), que ciberbolsee a una fundación internacional. Me sumergí en un nuevo mundo, ya no son libros ni versos adolescentes, ahora son los sistemas operativos ¿que cosas no? Fue tanto mi obsesión, por aprender aquel sistema, que el domingo pasado partí de mañana al Bío-Bío a comprar nuevas versiones y un par de revistas ilustrativas, algo me manejo ya en Linux, y me queda la satisfacción de haber agregado algo más a mis conocimientos inútiles. Pero mi libreta ya sin polvo descansa en soledad.

By Patriciologico